Verdades embarazosas II: la cuchilla

Ha llegado el momento de reconocer que me gusta hablar de pelos. Con esta va mi tercera entrada sobre pelo, o mejor dicho vello corporal. La primera fue “Pelillos a la mar”, donde discutí si era más higiénico o no depilarse el pubis. La segunda una entrada sobre depilación en la serie sobre mitos y verdades de la regla. Ahora, retomo el tema de la depilación del vello púbico – más en concreto del perineo – con un ángulo distinto: ¿es necesario, o más higiénico, o más seguro depilarse antes del parto?

Echando un vistazo por ahí a algunos blogs y foros, he visto que muchas mujeres tienen la duda de si deben depilarse como preparación al parto vaginal. Como diría mi amiga Nuria, que se prepara para ser matrona, esto debería estar claro en el plan de parto que cada mujer idealmente debería haber elaborado con su médico. Pero, ¿y si no es así?

Muchas mujeres podrán contar cómo ellas fueron rasuradas tan pronto como las admitieron en el hospital para parir. De ahí que muchas recomienden a quienes preguntan en los foros que – si no quieren que las rasuren en el hospital – se depilen ellas mismas antes. Quizá prefieran hacerlo ellas mismas, usar crema depilatoria, u otros métodos.

cuchilla afeitado

El rasurado rutinario se basa en la creencia de que de estar forma se reduce el riesgo de infección en caso de que se realice una episiotomía (tema que trataremos en otra entrada). Es fácil imaginar cómo el rasurado puede facilitar la labor del médico a la hora de dar puntos de sutura o utilizar instrumentos para facilitar el parto, pero ¿de verdad reduce el riesgo de infección?

Una revisión exhaustiva de tres ensayos clínicos realizados entre 1922 y 2005, en los que en total participaron más de 1000 mujeres no lo deja tan claro. En cada uno de estos ensayos se comparó la evolución de mujeres rasuradas con mujeres que simplemente habían recortado el vello alrededor de la vulva.

Al combinar la evidencia encontrada en los tres ensayos, no se encontraron diferencias entre las mujeres rasuradas y las no rasuradas. No había diferencias en el número de mujeres con fiebre tras el parto, tampoco en la cantidad de heridas abiertas o infectadas. Sólo se observaron algunas molestias leves debidas al rasurado, como enrojecimiento, o arañazos superficiales, unos días después.

Así pues, no se encontró un beneficio claro que justifique la depilación del perineo antes del parto. Otra cosa que tú quieras hacerlo porque te sientas más cómoda, sea parte de tus hábitos de higiene, o porque has llegado a ese acuerdo con tu médico.

Como siempre, éste es un resumen de la evidencia conocida. Pero nada como hablar con nuestro médico y discutir con ella o él las opciones disponibles.

¡Hasta la próxima entrada!

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