Mitos y verdades de la regla VII: ¡Sincronización!

Ha llegado. Hasta ahora había desenmascarado mitos para otros. Si bien siempre se aprende algo investigando las razones precisas, no había dado aún con ningún mito que yo misma me hubiera tragado. Hasta ahora.

Cuando uno descubre que algo en lo que creía no es cierto, primero surge cierta inquietud, hay unos momentos incómodos… Pero luego te sientes mucho mejor; satisfecho por haberte replanteado lo que parecía escrito en piedra y mirar hacia donde apuntan las evidencias. Algo así como cuando caí en la cuenta de que aquello de “si comes muchos huevos fritos te pones amarilla” era un cuento de mi madre para que no pidiese huevos en todas las comidas. – Madres, creando mitos desde tiempos inmemoriales.

Hace unas cuantas semanas, les pregunté a unos cuantos Bristolians si pensaban que los ciclos menstruales de las mujeres se pueden sincronizar:

En la universidad me hablaron sobre las investigaciones de Martha McClintock, una psicóloga de la Universidad de Chicago que había observado cómo las chicas de la residencia donde vivía cuando era estudiante parecían tener la regla a la vez. Para probar su hipótesis, Marta preguntó a 135 chicas que vivían en una residencia de estudiantes sobre la fecha de su última regla en tres fechas diferentes del año académico. Según sus resultados, los grupos de amigas comenzaban a sangrar en días más próximos según avanzaba el curso. La diferencia empezaba siendo de unos 6 días en Octubre, y se reducía a 4 días en Abril. A esto se le llamó “Efecto McClintock” y se atribuyó a los efectos de las feromonas.

Lo que no me contaron en la universidad es que muchos investigadores intentaron reproducir los experimentos de McClintock en humanos y en otras especies como ratas, hamsters y chimpancés… y que algunos lo consiguieron y otros no.

En 1992 un profesor de antropología de la Universidad de Missouri, volvió a analizar los resultados del estudio original de McClintock y descubrió que se había exagerado la diferencia de días del comienzo del periodo en el punto inicial de sus estudios (principio de curso, Octubre). Corrigiendo esto y algún que otro error parecían eliminarse todas las diferencias encontradas.

Un antiguo colega de McClintock publicó en 2006 un estudio en el que seguía las menstruaciones de 186 estudiantes chinas que vivían juntas en una residencia. El estudio duró un año y no se observó sincronía, pero sí solapamiento de los ciclos menstruales de forma aleatoria. Es decir, no se vio que los ciclos mentruales se sincronizaran y todas las mujeres (o grupos de ellas) comenzaran el periodo el mismo día. Sin embargo, sí que se vio que de vez en cuando el periodo de una podía coincidir con el de otra, aunque no empezaran a la vez.

Teniendo en cuenta que los ciclos menstruales pueden ser de entre 21 y 35 días, que la regla puede durar entre 3 y 7 días, y que además el ciclo se puede ver afectado por factores emocionales y físicos… es probable que coincidamos en algún momento. Pero no es necesaria ninguna sincronía para que esto ocurra; es pura casualidad.

McClintock sigue investigando el tema y ha realizado más experimentos desde entonces. Sin embargo, ninguno ha logrado probar de forma sólida que pueda existir una sincronización entre nuestros ciclos menstruales.

Puede que estés pensando… “¡Pero a mí me ha pasado! Esa vez en el trabajo, o esa otra vez con un par de compañeras de clase.”

Piénsalo otra vez. ¿De verdad coincidisteis de principio a fin, o simplemente tuvisteis unos días en común? ¿Ocurría todos los meses o solo de vez en cuando?

Imagina dos mujeres con un ciclo menstrual regular de 28 días cuyo periodo dura 7 días. Si restamos los 7 días del periodo de cada una a los 28 días totales del ciclo, nos quedan 14 días en los que es imposible que coincidan, y otros 14 en los que pueden coincidir. La diferencia media de días entre la regla de una y otra es de una semana, y la mitad del tiempo la diferencia será menor. Hay muchas probabilidades de que coincidan en algún momento.

Muchas veces vemos lo que queremos. Es fácil que alguna vez hayas dicho eso de “Mira, tenemos la regla a la vez, ¡estamos sincronizadas!” pero, ¿se te ocurriría decir “Mira, yo tengo la regla ¡pero tú no!”?

De momento, la ciencia no puede ni confirmar ni desbancar este mito.

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