#conCIENCIAdos IX: de Moscú a Boston, pasando por Madrid

La entrevista de hoy toca mucho de los puntos sensibles de la carrera del científico: desde la lejanía con la que se puede ver la profesión desde fuera, hasta el sacrificio y la emoción que sus ratos conllevan.

Evgeny tuvo envidia de la entrevista de Paula, su novia y compañera, y decidió compartirnos un poquito de su experiencia y pensamientos. No os dejará indiferentes.

1. ¿Qué formación tienes?

Soy Licenciado en Bioquímica por la Universidad Autónoma de Madrid y Doctor en Biología Molecular por la misma universidad.

2. ¿Cuál es tu título de trabajo? ¿Dónde trabajas?

Soy investigador postdoctoral en el laboratorio de Tom Schwarzl, dentro del Departamento de Neurobiologia de la Escuela Medica de Harvard y Centro FM Kirby de Neurobiologia del Hospital Infantil de Boston, en Boston, Massachusetts.

3. ¿Es tu primer trabajo? ¿Has trabajado en otros sitios antes? ¿Eran parecidos?

He tenido currillos temporales. Así, he repartido publicidad, trabajado de peón de obra, colaborado con algún periódico como divulgador y he hecho traducción.

Empecé a investigar antes de terminar la carrera de Bioquímica. Durante la tesis comencé a aprender a investigar gracias a una beca del Ministerio de Educación, y ahora trabajo como investigador doctor. Sin embargo, según lo establecido por la comunidad científica, todavía me encuentro en fase de formación.

La de científico es una carrera muy larga. En primer lugar, el trabajo de científico son muchos trabajos a la vez: administrador, escritor, publicista, artista, profesor… Y se tarda mucho tiempo en dominar todas las herramientas. Pero lo mas crítico, y lo mas difícil, es aprender a descubrir, ¡descubrir cosas! Uno puede ser un as escribiendo o administrando recursos, pero si en su fase de formación no descubre algo de relevancia, le van a sacar del sistema. Y más vale aprender bien como satisfacer este requerimiento, pues la necesidad de descubrir es el motor de toda la carrera – los científicos titulares deben seguir descubriendo para conseguir financiación; los profesores de investigación, para mantener su reputación; los catedráticos, para ganar premios; los premiados, para ganar el Nobel… y los Nobeles, para ganar otro.

4. Cuéntanos cómo es un día “normal” en tu trabajo.

Me levanto a las 6-6:30 de la mañana. Me tomo un café leyendo algún periódico. Luego repaso las principales revistas científicas mediante varias aplicaciones que tengo en el móvil.

En el laboratorio, me pongo al día con el correo, donde también recibo alertas sobre publicaciones en mi campo. Luego, depende, puede que pase parte del día en la poyata haciendo experimentos, o en el microscopio, o analizando datos. Dependiendo del día, atenderé a una reunión del grupo de investigadores de mi laboratorio, donde se discutirán los resultados, o a una charla de algún profesor invitado por el departamento. Y siempre hay algo que escribir: desde notas de laboratorio y conclusiones de análisis, a un proyecto para pedir dinero o un articulo para publicar.

Salgo a las 7-7:30, me voy a correr o al gimasio, y al volver, cenar, leer algo (¡no científico!) y dormir.

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Puedes seguir a Evgeny en @shlevkov

 

5. ¿Cuál es tu parte favorita del día? ¿Y la que menos te gusta?

Mi parte favorita: la mañana, desde que me hace efecto el café hasta después de comer. Es cuando me vienen las ideas. La que menos – cuando me tengo que quedar fuera del horario normal para terminar algún experimento. A veces he salido a las 12 o una de la madrugada. En esos momentos solo pienso en lo imbécil que he sido por no haber planeado mejor el experimento.

6. ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

Tener por primera vez una observación interesante. Que se me ocurra una idea nueva. Ver una hipótesis confirmada por experimentos. Contar a otros investigadores mis ideas, resultados e interpretaciones y ver que las creen.

7. ¿Y lo que menos?

Defender un trabajo incompleto ante duras criticas llenas de escepticismo. Darme cuenta de que algunas de mis ideas son nefastas. Darme cuenta del paso del tiempo. Verme comparado con otros investigadores con más éxito.

8. Si tuvieras un trabajo diferente, ¿cuál sería?

Ahora diría que desarrollar una línea de búsqueda de fármacos en la industria farmacéutica.

9. Rebobinemos hasta cuando tenías 16 años, ¿te imaginabas trabajando en algo así?

Más o menos. Justo cuando tenía 16 años pensaba ser periodista. Además, me preocupaban mucho las cuestiones sociales, a las que tenía más acceso que a las científicas, puesto que mi familia directa es “de letras”, y muy formada políticamente. Pero en el fondo me interesaba mucho la biología.

En resumen: no tenia claro que hacer (y sinceramente, pasaba más tiempo tratando de conseguir una novia que pensando en mi futuro profesional). Me acuerdo que investigar parecía un sueño, una fantasía. Algo elitista, para unos pocos. Nunca creí de verdad que yo mismo seria investigador algún día.

10. ¿Cuál era el trabajo de tus sueños cuando eras un niñ@? ¿Por qué?

¡De niño quería ser biólogo! Iba mucho al campo en mi pueblo, allá en Rusia, con mis abuelos, a recoger setas o a pescar. Pero mi tío (que es biólogo) me enseñó que los animales y las plantas tienen nombres y que se pueden ordenar, y que de esa manera se puede entender el campo. Mis padres, viendo mi afición, me regalaron una colección de libros taxonomía de todo el reino animal publicada por Alfred Brehm, que contenía unas litografías magnificas. Me los leía y estudiaba con ahínco, y muchos nombres en latín de los animales (y sobre todo, bichejos, como el Ascaris lumbricoides, la lombriz intestinal) todavía los recuerdo de aquella época. Me encantaba luego ir al campo a recoger muestras y clasificarlas. He hecho colecciones de insectos, flores, conchas…

11. ¿Qué crees que estarás haciendo dentro de 10 años?

Creo que estaré investigando. Pero no sé si seré independiente, o si será en un centro público, una universidad o en una empresa. Espero poder continuar en mi campo, puesto que hay mucha demanda de conocimiento en este ámbito por parte de la sociedad, y tengo la intuición de que nuestra aproximación puede dar buenos frutos. Puedes leer más sobre nuestra investigación en la página del laboratorio (en inglés): schwarzlab.org

 

En la serie #conCIENCIAdos derribamos los mitos de las carreras científico tecnológicas para conocer a científicos que investigan la cura a graves enfermedades en los mejores laboratorios del mundo, farmacéuticas que hacen malabares con el marketing y la investigación, biólogos domadores de tomates, físicas que se codean con estrellas del cine y la televisión… y personas que han llegado al mundo científico un poco por casualidad!

Si eres científic@, ingenier@ – o incluso si te consideras inclasificable – y quieres desgranarnos tu currículum, envíame un email o deja un comentario y me pondré en contacto contigo.

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