Pelillos a la mar

Llegadas estas fechas es inevitable, en algún momento pasa y no sabes cómo huir de ella: la conversación veraniega sobre depilación del pubis. No importa que las únicas revistas de moda que ojeas son las tres que tienen en tu peluquería desde que la abrieron, de este tema no se puede escapar porque, como mucha gente dice, este no es un tema de imagen, sino de salud.

Ya. Entonces, ¿qué es más sano? ¿tener o no tener? Hace unos años estaba de moda la depilación brasileña – consistente en no dejar rastro de pelo – y ahora parece que ha vuelto el estilo salvaje, defendido por algunas famosas y hasta por marcas de ropa. ¿Realmente hay una razón científica detrás de este cambio de paradigma? Sí, paradigma. El que se haya depilado alguna vez el vello púbico estará de acuerdo con la elección del término.

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Pues bien, en 2011, una médica inglesa escribió un artículo en un conocido sitio médico online donde denunciaba la excesiva depilación del vello púbico.  Entre sus argumentos relataba cómo hace tiempo que los cirujanos se dieron cuenta de que afeitar cualquier parte del cuerpo aumentaba el número de infecciones durante las operaciones, en lugar de reducirlas. También describía cómo la depilación irrita e inflama la piel produciendo microscópicas heridas abiertas y que, en combinación con el ambiente cálido y húmedo de los genitales, se convierten en el mejor caldo de cultivo para ciertos microorganismos patógenos. Basándose en su propia experiencia clínica, decía haber observado un aumento de ciertos tipos de infecciones más o menos graves, pústulas o pelos enquistados que podrían dejar una cicatriz considerable una vez resueltos.

Por último, la doctora Emily Gibson defendió la utilidad del vello púbico como amortiguador de la fricción, para proteger la piel de cualquier tipo de abrasión o daño que favorecería la entrada de microorganismos patógenos, y pidio a la gente que devuelva a su vello púbico el lugar que le pertenece.

Hay varios médicos que, como la doctora Emily Gibson se han pronunciado en este sentido basándose fundamentalmente en su práctica clínica. Pero, ¿existe algún estudio al respecto?  Pues la verdad es que no hay mucho “escrito” sobre el tema. En 2013 se publicó un pequeño estudio en la revista Bristish Journal of Medicine. El estudio intentó medir el riesgo de contagiarse con Molluscum contagiosum, un microorganismo que se transmite a través de todo tipo de contacto, pero que últimamente se estaba asociando más al contacto sexual. Un grupo de investigadores de una pequeña clínica francesa se preguntaron si el contagio sexual se estaba viendo aumentado por el aumento de la depilación púbica.

El estudio fue muy pequeño y no contaba con un grupo control por lo que sus resultados son limitados, pero encontraron que de 30 pacientes con la infección mencionada, 28 se habían depilado el vello púbico. Esto sólo implica una asociación – y no una relación causa-efecto – entre la depilación púbica y la infección, así  que se necesita investigar más al respecto para tener una respuesta clara.

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 Sin embargo, médicos e investigadores no involucrados en el estudio justifican los resultados y dan una serie de motivos por los que la depilación del pubis puede ser perjudicial.

Como relataba Emily Gibson, la depilación genera pequeñas heridas que son la vía de entrada perfecta para diferentes microorganismos. Los patógenos pueden proceder de otra persona, e infectarnos durante el acto sexual, pero también puede tratarse de microorganismos propios de nuestros genitales que no son nocivos hasta que infectan la piel. Cada cosa en su sitio.

Otros peligros más obvios de este tipo de depilación son la aparición de quemaduras, pelos enquistados o irritación crónica.

Entonces, ¿qué podemos hacer? ¿Significa esto que tenemos que guardar todos nuestros artilugios de depilación y olvidarnos de ellos para siempre? Lo importante en este tipo de decisiones es encontrar una opción con la que nos sintamos cómodos sin poner en riesgo nuestra salud física.

Para empezar,  hay que recordar que nada de esto aplica para el depilado de ingles, que no son una zona tan sensible como el pubis. Por otro lado, puedes intentar no depilarte directamente antes de tener relaciones sexuales, para dar a tu piel un tiempo para recuperarse.  Quizá también puedas considerar recortar tu vello púbico en lugar de depilarlo, lo que –  si tienes cuidado – no dañará tu piel y dejará una cierta barrera para protegerla durante el contacto sexual.

Por último, y para dar al César lo que es del César, hay que decir que la depilación del vello púbico junto con la mejora de los hábitos de higiene sí ha logrado disminuir la transmisión de un parásito: las famosas ladillas o Pthirus pubis. Estos bichitos que son algo así como piojos púbicos necesitan agarrarse al pelo y, si no hay, lo tienen bastante difícil. De todos modos, nada que una higiene eficiente o el mencionado recorte no puedan evitar.

Lo importante es que ninguna moda te quite las ganas de ir a la piscina, a la playa o de tomar el sol en un parque. El verano está para disfrutarlo… y echar pelillos a la mar.

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2 Respuestas a “Pelillos a la mar

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