La medicina forense en la vida real

Hoy contamos con la colaboración de Alejandro González Medina, un bioquímico especializado en entomología forense que, trabaja en colaboración con el Instituto de Medicina Legal de Granada, donde aplica en casos reales lo que aprende en sus investigaciones. Suena interesante, ¿verdad?

 

Pregunta: ¿En qué consiste la Entomología Forense?

Respuesta: La Entomología Forense es una disciplina científica que, mediante el uso de conocimientos sobre los artrópodos (un grupo de animales que incluye arañas e insectos), pretende resolver cuestiones legales muy diversas: productos o bienes contaminados con insectos, abandono o maltrato de niños o ancianos, delitos contra la fauna, infestaciones de inmuebles… No siempre hay un cadaver humano involucrado.

 

Pregunta: ¿Cuáles son los casos que más requieren de tu opinión como experto?
Respuesta: Existe un gran abanico de técnicas para saber cuánto tiempo lleva muerta una persona (intervalo postmortem), pero pasadas las primeras 72 horas su eficacia cae en picado y es la Entomología Forense la que empieza a ganar utilidad.

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Alejandro diferenciado bichitos

Pregunta: ¿Cómo se puede determinar cuándo murió una persona teniendo en cuenta los insectos que se encuentran en ella?

Respuesta: Para poder entender el mecanismo es necesario conocer el ciclo vital de los dípteros (grupo de insectos que incluye a las moscas, entre otros). Muchas especies ponen huevos sobre los orificios naturales del cadáver (boca, ojos, nariz…) o, con mayor preferencia, sobre orificios traumáticos como una herida de arma blanca o de fuego. De cada huevo sale una larva, que experimenta varias mudas con cambios de tamaño y forma, hasta convertirse en pupas (como los capullos de las mariposas). De esas pupas emergen los adultos y el ciclo se repite tras el apareamiento. Al ser animales “de sangre fría”, la velocidad con la que van completando cada fase del desarrollo va siendo más rápida a medida que la temperatura aumenta.

En lo primero que nos fijamos es en la presencia o ausencia de unas especies particulares denominadas “colonizadores primarios” o “especies pioneras”, que son las primeras en llegar al cuerpo y lo suelen hacer en cuestión de horas. Si encontramos estadíos inmaduros (huevos, larvas o pupas) de esas especies, emplearemos una técnica llamada “grados-día o grados-hora acumulados”: sabiendo la fase del desarrollo del insecto y con un registro de las temperaturas locales, se puede calcular cuánto tiempo llevan los insectos sobre el cuerpo. Por el contrario, si hallamos puparios (el casquillo de la pupa ya vacía porque el adulto ya ha salido), significa que al menos una generación se ha completado sobre el cuerpo y entonces recurriremos al otro tipo de estudio llamado “sucesional”. Los insectos van llegando al cadáver en secuencias ordenadas. Si conocemos estas secuencias podremos saber la antigüedad de su asentamiento sobre el material que estudiamos.

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