Al ritmo de la ciencia

Por fin me atrevo a escribir el post que tengo en mente desde que abrí el blog hace ya más de seis meses. Se trata de la prueba definitiva de que la ciencia es parte de nosotros y es mucho más cercana de lo que a veces puede parecer; el post que os hará enamoraros definitivamente de ella y comprender un poco mejor a quienes nos pasamos el día entre frascos y matraces o frente a las gráficas del ordenador. Con todos ustedes:  ¡¡Mi colección personal de canciones científicas!! Tranquilos, no se trata de una recopilación de melodías estrambóticas con letras frikis – que también las hay- si no de una serie de canciones que muchos conoceréis relacionadas en mayor o menor medida con la investigación.

Para empezar un clásico que todos conoceréis, “The scientist” de Coldplay, ideal para recordarte que no eres el único al que no le salen bien las cosas y tiene que que repetir – y repetir, y repetir- sus experimentos. Nadie te avisa del lío en el que te estás metiendo cuando decides dedicarte a esto. Otra faceta más pública de la vida de los investigadores es la que retratan los Flaming Lips en su tema Race for the Price”, donde hablan del el sacrificio que supone la lucha por un fin común, pero sin olvidar la competición que eso conlleva. Como todos los humanos, los científicos también juegan para ganar.

Los Beastie boys se decantan por dar auténticas lecciones sobre grandes personalidades de la ciencia, acordándose de Newton, Franklin o la teoría de la Relatividad de Einstein en su canción Sounds of science”. La letra no tiene desperdicio. Continuando con las clases, Josh Ritter descubre la evidencia escondida detrás de las cosas más cotidianas y maravillosas, como las flores, las estrellas o… una sartén antiadherente. Y todo esto, en una declaración de amor en forma de canción titulada Stuck to you”. La antropología goza de un lugar privilegiado en este programa lectivo. Edward Sharpe and the magnetic seros le dedican una canción completa al libro “Armas, gérmenes y acero” de Jared Diamond, aunque en este caso ellos lo titulan “Black water”.

David Bowie debió de pensar que los grandes acontecimientos necesitan una gran banda sonora al componer “Space Oddity” en plena carrera espacial; canción que fue utilizada por la BBC durante la cobertura de la llegada del hombre a la luna. Tampoco he querido olvidarme de su versión española, cocinada en Murcia: “Llamando a Tierra”, de M Clan. También en nuestro idioma, Los planetas retratan la cara más lánguida de la investigación en su tema “Canción del científico triste”.

Para terminar, y evitar de paso quedarnos con esta sensación de tristeza profunda, he decidido incluir el poema “Storm” de Tim Minchin. A lo largo de los casi diez minutos que duran sus versos, el cantante y humorista australiano ironiza sobre los rocambolescos argumentos de la pseudociencia y nos intenta contagiar la pasión por admirar nuestro complejo mundo desde la más simple de las miradas. No me canso de escucharle.

 

 

Siento no haber podido incluir las versiones “embeded” de las canciones, pero no dejéis de hacer click en los enlaces, de verdad que merecen la pena.

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