Las madres de todas las células

La expresión “célula madre” está de moda; la encontramos en titulares de los apartados de ciencia de todos los periódicos, en los informativos de televisión, a veces se menciona en la consulta del médico… pero, ¿sabemos de qué se habla cuando se hace uso de este par de palabras con tintes tan futuristas?

Una célula madre, o en su traducción más literal, célula troncal, es aquella que cumple dos requisitos fundamentales: por una parte tiene capacidad para renovarse de forma indefinida y por otra, puede diferenciarse dando lugar a distintos tipos de células especializadas en una u otra función. Según su mayor o menor capacidad de diferenciación, las células madre se dividen en distintos grupos. Algunas son capaces de dar lugar a cualquier célula del organismo, incluso a un organismo completo, éstas son las llamadas células totipotentes, que se encuentran sólo en las primeras divisiones de un embrión. A medida que el desarrollo del embrión avanza, la capacidad de diferenciación de las células madre disminuye. Más adelante se pueden obtener células pluripotentes, que se pueden diferenciar en casi cualquier otro tipo. Sin embargo, a partir de tejido adulto se pueden obtener solamente células multipotentes, oligopotentes o unipotentes, que pueden dar lugar solamente a un tipo celular u otro, dependiendo de su origen. Por ejemplo, ciertas células madre encontradas en la sangre son capaces de  generar distintos tipos de células sanguíneas, pero no neuronas u otro tipo celular.

Se pueden obtener células madre a partir de embriones, pero ya que ésta opción genera graves y evidentes conflictos éticos, las alternativas se investigan constantemente. Se pueden obtener células madre adultas a partir de la sangre o del cordón umbilical, siendo éstas últimas de gran utilidad ya que conservan gran plasticidad o capacidad de diferenciación en distintos tipos celulares. Así pues, hay empresas que ofrecen un servicio para almacenar y conservar éste tipo de células. Otro almacén de células madre prometedor es el líquido amniótico.

Además, ya en 2006, se logró producir células pluripotentes a partir de células adultas de ratón. El descubrimiento, llevado a cabo en el laboratorio del Dr. Yamanaka en la Universidad de Kyoto, marcó un antes y un después en el campo. Antes de la estas investigaciones, se pensaba que era imposible que una célula ya diferenciada volviera a su estado de célula madre. Sin embargo, los científicos del laboratorio de Kyoto, lograron producir lo que se denominó células madre pluripotentes inducidas, iPS por sus siglas en inglés. De todos modos, no hay que olvidar que éste método de producción de células madre inducidas tiene ciertas limitaciones. En primer lugar, la eficiencia de producción de las mismas es muy baja. Para compensar este problema, se está mejorando el método original de inducción mediante el uso de ciertas drogas que induzcan el proceso de reprogramación al estado de célula madre. Además, el método clásico utilizado en 2006 para generar iPS incluye la adición de un factor promotor del desarrollo de tumores, por lo que se están investigando diferentes vías para prescindir del mismo. La última limitación, y quizá la más importante porque va más allá de problemas técnicos, es que aunque las células iPS son capaces de generar un organismo completo, se ha descubierto que mantienen cierta memoria de su origen. En otras palabras, podemos reprogramar una célula sanguínea para que de lugar a un organismo completo, pero siempre sentirá predilección por generar otras células de la sangre. Ésta limitación, sin embargo, está siendo aprovechada por el Dr. Koji Eto, discípulo de Yamanaka, cuyo trabajo está centrado en la fabricación de sangre artificial en el Centro de Investigación y Aplicación de Células iPS de la Universidad de Kyoto.

Pero ¿qué hay detrás de todos estos avances? ¿Cuál es su aplicación real? A día de hoy ya existen algunos usos comunes de las células madre adultas, es el caso de los trasplantes de médula ósea utilizados para tratar la leucemia. En el futuro se espera que las tecnologías derivadas de la investigación con células madre sirvan para tratar enfermedades que van desde el Párkinson, hasta ciertos tipos de ceguera o sordera, pasando por diabetes, artritis u otros tipos de enfermedades que requieran la regeneración de ciertos tejidos.

La principal limitación de estas aplicaciones es el riesgo de formación de tumores a partir de células madre de uno u otro tipo, que tienen gran capacidad de proliferación. En cuanto a las cuestiones éticas asociadas al uso de células madre embrionarias, se ha propuesto la donación de los embriones sobrantes de las fertilizaciones in-vitro, aunque esto sigue generando gran controversia.

Está claro que seguiremos oyendo hablar, y cada vez más, sobre células madre y sus aplicaciones. A partir de hoy, eso sí, espero que nos resulten un poco más cercanas.

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