Más allá de la ciencia del agua

En la Comunidad de Madrid, donde disfrutamos de una presidenta fanática del liberalismo económico, no es de extrañar que después de privatizar hospitales y favorecer la educación privada, se proponga privatizar también el agua.

El Canal Isabel II se encarga del abastecimiento y depuración de aguas residuales y de la conservación de los ríos de la Comunidad, entre otras labores. Abastece a más de 6 millones de personas y genera más de 100 millones de euros anuales para las arcas públicas. En 1984 pasó a depender de la Comunidad de Madrid. Más tarde, en 2008, se dio aviso de la intención de convertir el Canal Isabel II de Madrid en una sociedad anónima donde ciudadanos y empresas pudieran comprar acciones.  En febrero de este año se anunció la puesta en marcha el proceso de privatización antes del verano.

Esperanza Aguirre considera que el Canal de Isabel II mejoraría su rentabilidad de ser privado. Sin embargo, Izquierda Unida, el Partido Socialista y asociaciones ecologistas y vecinales no lo ven tan claro y se han manifestado en contra.

En medio de esta polémica, he decidido echar mano de mi agenda para contactar con Irene Bonilla Elvira. Irene estudió Ingeniería Ambiental en Guadalajara, México. Desde 2006 se ha involucrado en distintos proyectos relacionados con la gestión de residuos, agricultura y crecimiento sostenible y sobreexplotación de lagunas y playas en su país. Veamos cuál es su opinión sobre la situación actual de la gestión del agua.

conCIENCIAdos-  La privatización del agua es cada vez más frecuente, especialmente desde los años ochenta.  En un principio se trataba simplemente de imponer límites y tarifas en el uso del agua para  garantizar su preservación y acceso equitativo.  Sin embargo, con el paso del tiempo, el control que las comunidades tenían sobre el agua se ha ido erosionando hasta quedar desplazado a un segundo plano por la inversión privada. La privatización del Canal de Isabel II es un buen ejemplo de este proceso en Europa, pero ¿cuál es la situación en Latinoamérica?

IreneEn varios países como Argentina, Chile y Bolivia se ha dado la situación en la que el gobierno promueve la privatización de la gestión del agua. Detrás de estos movimientos se encuentran el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y el Banco Interamericano del Desarrollo (BID), entre otros. Tal es el caso de Cochabamba, Bolivia, donde en el año 2000 se puso el servicio del agua en manos de la transnacional Suez. Ahí la gente afectada, en su mayoría población indígena y campesina, se vio seriamente en aprietos, no quedándole otra opción que salir a la calle a demandar que: ¡El agua es nuestra carajo! La trasnacional decidió poner una demanda al gobierno Boliviano, y ya con los ojos de la comunidad internacional encima, no tuvo más remedio que regresar por donde llegó.

En lugares como en México la gestión del agua está en manos del gobierno, pero ahí padecemos de otro tipo de privatización; su nombre es Coca-Cola. Esta compañía tiene gran parte del control del agua potable en México. Sin ningún obstáculo, Coca-Cola ha podido sobreexplotar los mantos acuíferos del país y vender el agua embotellada a precios exorbitantes. En México las comunidades marginadas pagan el agua más cara que las empresas privadas situadas en las zonas industriales o que la gente de la ciudad. Esto es debido a que no tienen servicio de agua en sus casas y sólo cuando tienen el dinero suficiente se pueden permitir pagar para que pipas -camiones cisterna- llenen de agua sus tinacosdepósitos- semanalmente.

conCIENCIAdosHay quien argumenta que la privatización del agua es necesaria porque el estado ya ha fracasado en la provisión de agua a zonas desfavorecidas y el sector privado puede realizar la inversión necesaria. Por supuesto, esta inversión no será gratuita, pero tampoco lo es si la hace el gobierno, en cuyo caso el dinero proviene de los impuestos de los ciudadanos. ¿Cuál es tu opinión al respecto?

IreneEl agua es un derecho humano, absolutamente ningún ser vivo sobrevive sin ella, y nosotros no somos una excepción. Se calcula que el número de personas que viven en países sin suficiente agua aumentará de 131 millones en 1990 a 817 millones en 2025.  ¿Con estas cifras queda más claro el por qué la insistencia de privatizar el agua? En el momento en que una compañía comienza a beneficiarse de la gestión de la misma, la población pierde el control sobre sus propios recursos. Es verdad que se debe pagar por la potabilización, transporte y tratamiento de aguas residuales, pero es muy diferente pagar por un servicio que pagar un precio impuesto por intereses privados por un derecho básico.

conCIENCIAdos ¿Crees que las consecuencias de la privatización son diferentes en países en vías de desarrollo que en países desarrollados?

IreneSí. La diferencia de que se privatice el agua en un país empobrecido a un país enriquecido, es que la gente del primero tiene menos ingresos y mucho menos poder adquisitivo por lo que le será más difícil pagar por el agua y terminará adquiriendo una deuda injusta. Con este tipo de medidas los más afectados siempre han sido las comunidades marginalizadas como son campesinos e indígenas.

conCIENCIAdos Los gobiernos parecen ser deficientes en el abastecimiento de agua en muchos países, sin embargo, la privatización del agua no parece ser la solución. ¿Qué alternativas quedan, entonces?

Irene Creo que una necesidad hoy en día es cambiar el modelo educativo occidental. Nos han enseñado que la naturaleza está al servicio del ser humano, cuando en realidad el uso del agua es un derecho natural y puede aprovecharse pero jamás poseerse. La siguiente medida sería desarrollar viviendas inteligentes, como lo hicieron nuestros ancestros y como lo siguen haciendo las culturas indígenas, donde se captura el agua de la lluvia y se almacena para la temporada de sequías. También es urgente que las ciudades tengan sistemas de tuberías para recibir el agua de lluvia separada de las aguas residuales de la ciudad. Y la última sugerencia es que disminuyamos nuestro desmedido consumo de agua. Una persona de la ciudad gasta entre 150 a 250 litros de agua al día en el hogar, cuando una persona del campo consume alrededor de 75 litros al día.

 Irene

Para las personas interesadas en el tema, Irene recomienda este par de libros:

– “El reto ético de la Nueva Cultura del Agua. Funciones, valores y derechos en juego”. (2006) Pedro Arrojo, España.

– “Las guerras del agua.” Vandana Shiva (2002), India.







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