Homeopatía o cómo hacerse rico vendiendo agua

Reconozco que me gusta llevar la razón, pero más me gusta que me la den. Eso fue lo que sentí al leer la noticia de que la multinacional francesa Boiron había decidido pagar 12 millones de dólares para evitar denuncias por publicidad engañosa por la venta de seis productos homeopáticos. Cierto es que esto no es nada si tenemos en cuenta que estamos hablando de la mayor productora mundial de productos homeopáticos, una compañía que facturó más de 300 millones de euros en 2004. Pero por algo se empieza.

Puedo decir, sin temor a equivocarme, que Boiron es una empresa que se dedica, simple y llanamente a la estafa. Me explico:

La homeopatía es un tipo de medicina alternativa ideada por un médico alemán a mediados del siglo XVIII, cuyos pilares básicos son dos: la ley de los similares y la ley de mínima dosis.

¿En qué consisten estos principios tan abstractos?

Según la ley de los similares la causa de unos síntomas determinados puede curarse con algo que cause esos mismos síntomas. Por ejemplo, (y aquí viene mi parte favorita) algunos preparados homeopáticos para el catarro contienen Apis mellifica, una preparación a partir de abejas, ya que se considera que el rubor característico de la picadura de este insecto es similar al típico enrojecimiento de la nariz de los resfriados.

Por otro lado, de acuerdo a la ley de la mínima dosis la homeopatía afirma que cuanto más diluido en agua esté un ingrediente activo más potente se hace. Los remedios homeopáticos se preparan diluyendo progresivamente una o varias sustancias y sacudiendo varias veces la disolución en un proceso conocido como “dinamización”.

Tras este proceso, quedan presentes cantidades bajísimas del ingrediente activo, e incluso puede que no quede ni una sola molécula de la sustancia original, por lo que los homeópatas han echado mano de un concepto aún más pintoresco que los dos anteriores: la memoria del agua; el agua recuerda lo que contuvo. Lo que no dejan muy claro es si esa memoria es de elefante o de pez. ¿Recordará el agua también todos los minerales que ha arrastrado en la montaña? ¿Los fertilizantes con los que se intoxicó un poco más abajo? ¿El cloro de los sistemas de saneamiento urbano?

Una de las últimas alarmas sobre el timo de la homeopatía surgió en agosto del 2010 en California. Gina Delarosa interpuso una demanda colectiva contra Boiron en la que denunciaba que la compañía defraudaba al estado al afirmar que la medicina infantil Children’s Coldcalm” producía alivio de los síntomas del resfriado. Finalmente, hace poco menos de un mes, la multinacional francesa llegó a un acuerdo según el cual dedicará 7 millones de dólares a reetiquetar los productos advirtiendo de que las autoridades sanitarias de Estados Unidos no los han evaluado, y 5 millones para indemnizar a los demandantes individuales.

En nuestro país por otra parte, aún es posible encontrar médicos que recomiendan el uso de remedios homeopáticos, muchas farmacias los utilizan como un reclamo y hasta algunas universidades se benefician de ellos, como es el caso de la Universidad de Zaragoza, donde Boiron patrocinó la creación de la cátedra de homeopatía.

Así que de momento, no me queda más remedio que quedarme con esa frasecilla que tanto le gustaba a mi abuelo: “Tienes razón pero vas a la cárcel”.

Si te has quedado con ganas de más, te recomiendo este capítulo del programa Escépticos, titulado ¿Homeopatía?.

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