Uno de los servicios asociados al uso de energía es precisamente el de la calefacción. Lo más común de este tipo de acondicionamiento ambiental es que sea a través de calefacción a gas natural. Versátil, económica, desarrollada para suplir otras necesidades, se trata de un tema recurrente en nuestras necesidades diarias. En esta entrada, queremos ofrecerte respuestas sobre la mejor manera de aprovechar la calefacción a gas.

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A qué se refiere la calefacción a gas

Se trata de un sistema simple que normalmente tiene tres elementos: caldera, gas y agua. La primera, calienta a través del segundo y la tercera y se produce la magia implícita en la conducción de calor. La manera de llevar ese calor a la sala o habitación es otra cosa pero el sistema funciona muy adecuadamente. Tanto que representa el 82% del consumo de gas natural.

Cómo funciona la calefacción a gas

Te indicamos en el punto anterior la presencia de tres factores fundamentales. La caldera calienta el agua en una cámara cuando alcanza una determinada temperatura, la transmite a los dispersores de calor. El transporte se realiza desde un sistema de ductos tipo fontanería que recupera el agua y la hace permanecer en un circuito cerrado. La última parte del sistema son los radiadores convencionales aun cuando existen otros medios como suelo radiante y tabiquería térmica.

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Por qué gas natural

Las razones por las que se aprovecha el gas natural en el caso de la calefacción son muchas y de orden técnico. A continuación te exponemos algunas de ellas.

Económico

El gas natural es un combustible de alto rendimiento energético que resulta más económico que otras fuentes. Sobre todo en relación con la electricidad convencional que puede resultar costosa en casos como calefacción a través de resistencias.

Versátil

Puede ser utilizado en sistemas múltiples y complementarios. En el primer caso, existen calderas que al mismo tiempo pueden disponer de agua caliente sanitaria. Así mismo se puede complementar en algunos casos con otros combustibles. Para ello se presentan además de la calefacción de gas, calefacción a gasoil o calefacción a gas propano. Así mismo, puedes tener opciones relativas a uso de maderas y aglomerados que pueden componer un sistema mixto.

De bajo impacto ecológico

Se trata de un combustible cuya huella de carbono es limitada. No deja cenizas y la emisión de gases de efecto invernadero es bajísima. La condición de ser inodoro, agrega otro aspecto a esta consideración porque no afecta el ambiente. El proceso de aprovechamiento no requiere de procesamiento como en el caso del petróleo. De esta forma se convierte en una opción cercana a las energías verdes. Su único pero en este caso es que no es renovable.

Altamente disponible

Se trata de un hidrocarburo ampliamente extendido en el mundo, cuyas reservas comprobadas superan en tiempo al petróleo.

Seguro

Su manipulación es más sencilla de lo que parece, si tienes precaución y previsión con el mantenimiento no tendrás problemas.

Eficiente

Su índice calórico y de conversión energética es insuperable, sobre todo porque lo que se aprovecha es precisamente su llama. En la calefacción, solo cuentas con esa fuente de calor para calentar tu estancia y es suficiente. En este sitio encontrarás información sobre los niveles de eficiencia térmica del gas natural que lo hacen adecuado en la calefacción.

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Evaluación del uso de calefacción de gas

Consideremos los aspectos que identifican al uso del gas natural en calefacción. En este caso, debemos hacer énfasis en un estudio que abarque no solo el aspecto técnico, sino el económico.

Ventajas de la calefacción a gas

El precio de la calefacción de gas natural es el más bajo del mercado sin duda alguna. Se trata de una relación costo beneficio que tiene un índice muy positivo. Otro aspecto a considerar es que las instalaciones en su mayoría están diseñadas para usar gas natural. Por eso se presenta una consideración en la relación entra calefacción a gas o gasoil que en condiciones normales siempre ganara el primero.

Desventajas de la calefacción a gas

En zonas alejadas del sistema de distribución es decir de la canalización se depende de mecanismos portátiles. Estos son más costosos y de poca previsión de suministro. Casos como la calefacción a gas butano, sería un ejemplo, por su portabilidad. Sin embargo, no se puede aseverar que existan desventajas que hagan desestimar su uso. En líneas generales, las opiniones sobre la calefacción a gas son sumamente positivas.

Equipos para la calefacción a gas

Existen básicamente tres elementos centrales en el proceso que ya mencionamos. Haremos énfasis en el caso de calderas y radiadores, que son los que generalmente debes mantener o sustituir.

Calderas a gas

Se trata del alma del sistema de calefacción que convierte en agua en una fuente de calor para transmitirse al ambiente. Atmosféricas, de condensación, simples, mixtas, de acumulación son solo algunos tipos disponibles. Las primeras aprovechan la humedad relativa del aire. Las simples solo calientan el agua para llevar a radiadores pero las mixtas producen agua caliente sanitaria.

Radiadores

Se trata de los difusores de calor y son muy especializados en función de su material y construcción. Existen de hierro, aluminio, que tienen cada uno niveles de calor diferentes. Así mismo el fluido que utilizan puede aportar más calor como en el caso de productos oleicos. El aceite se mantiene caliente durante más tiempo y genera inercia calórica. Asimismo, recibe el calor indirectamente por un sistema de cámaras lo que hace que el mismo no circule incrementando su eficiencia.

Ductos

Son los elementos de transporte, sin embargo en algunos casos se constituyen incluso en difusores de calor. Casos como suelos radiantes son emblemáticos en este sentido. El material y la estructura son esenciales en su elaboración y distribución.

La calefacción a gas tiene una larga data e imaginamos que seguirá así por mucho tiempo. Solo el futuro nos dirá pero su coste reducido y su versatilidad lo colocan en una lista de difíciles de extinguir.